CRIMEN DEL EXPOLICÍA: EL ASESINO LIMPIÓ LA ESCENA DURANTE TRES DÍAS
Imputaron al panadero Atilio Canciani por el homicidio de Miguel Ángel Quiroga en Villa Mercedes. Cámaras de seguridad revelaron que el acusado mató a la víctima, ocultó el cuerpo y regresó en reiteradas oportunidades para intentar borrar rastros.
Un escenario escalofriante se ventiló este jueves en la audiencia de formulación de cargos por el asesinato del policía federal retirado Miguel Ángel Quiroga. El fiscal Maximiliano Bazla imputó a Atilio Rodrigo Canciani, un panadero de 49 años, por el delito de “homicidio en ocasión de robo”, tras reconstruir una mecánica criminal marcada por la frialdad y el encubrimiento.
El ataque y la coartada
El crimen ocurrió el pasado sábado 11 de abril. Según las cámaras de seguridad, Canciani ingresó a la vivienda de Quiroga a las 12:04 y se retiró a las 13:27. En ese lapso se produjo el ataque: la autopsia confirmó que el expolicía murió desangrado tras recibir múltiples puñaladas en la espalda y el cuello, incluyendo un corte fatal en la tráquea.
El acusado intentó justificar el hecho alegando un forcejeo tras un supuesto acoso de la víctima, versión que buscó sustentar con las lesiones que él mismo presentaba en manos, rodillas y frente, compatibles con una pelea cuerpo a cuerpo.
Limpieza sistemática de la escena
Lo más impactante de la investigación es la conducta de Canciani tras el asesinato. Las filmaciones confirman que el imputado regresó a la casa de la víctima el mismo sábado por la tarde, el lunes y el martes, permaneciendo varias horas en cada visita.
- Ocultamiento: El cuerpo de Quiroga fue hallado recién el viernes 17, cubierto con frazadas y telas de arpillera en el garaje para contener la sangre.
- Blindaje: El autor se encargó de dejar la propiedad totalmente cerrada con trancas de hierro, llaves y candados al retirarse por última vez.
- Eliminación de pruebas: Durante sus ingresos posteriores, Canciani habría limpiado rastros y descartado prendas y el arma homicida, la cual aún no fue hallada.
Vínculo previo y pruebas
Canciani y Quiroga se conocían; el acusado buscaba alquilar un espacio en el fondo de la propiedad de la víctima. Esta relación de trato, sumada a los registros del kiosco cercano donde se ve al imputado comprando vino antes de ir a la casa de Quiroga, permitieron su identificación inmediata.
El juez de Garantías admitió los cargos y, mientras la investigación avanza para hallar el arma blanca utilizada, el acusado permanece detenido bajo prórroga solicitada por su defensa.


