EL PACTO DE LA REVANCHA: ABDALA Y ALBERTO RODRÍGUEZ SAÁ REARMAN LA OFENSIVA CONTRA POGGI EN 2027
El presidente provisional del Senado por La Libertad Avanza y su ex jefe de 2008 reactivaron un entendimiento funcional. El vehículo es Tercera Posición, el partido fundado por Graciela Camaño y prestado por el sindicalista Claudio Álvarez. El objetivo: erosionar a Claudio Poggi y preparar el terreno para 2027. En el trasfondo, reaparecen viejos vínculos del peronismo con Sergio Massa y el kirchnerismo.

En San Luis, donde las alianzas rara vez son definitivas, Bartolomé Abdala y Alberto Rodríguez Saá volvieron a coincidir. No es una foto pública ni un acuerdo formal. Es algo más operativo: discursos que se complementan, defensas mutuas y un instrumento partidario compartido. El contador que fue ministro de Alberto entre 2008 y 2009, hoy número dos del Senado libertario, construye en paralelo con el exgobernador. El fin, según coinciden dirigentes locales, es claro: condicionar el escenario provincial y desplazar a Poggi en 2027.

El ministro fugaz y el salto ideológico
Alberto Rodríguez Saá nombró a Abdala ministro de Turismo, Cultura y Deporte en 2008. Duró poco más de un año. La salida fue ruidosa, con cuestionamientos administrativos que nunca se aclararon del todo públicamente. De ahí, Abdala transitó del peronismo puntano al PRO provincial, luego al mileísmo. Hoy, desde el cargo más alto del Senado después de Villarruel, se proyecta como candidato a gobernador. Su base provincial, sin embargo, no depende solo del sello LLA.
Aparece otro actor, menos visible pero clave: el partido Tercera Posición y compañia. Un espacio “prestado” por un gremialista con ADN K para que los libertarios puntanos tengan boleta propia.
El préstamo de Álvarez y el sello kirchnerista

El partido lo lidera Claudio Álvarez, secretario general de UTHGRA San Luis. Totalmente ajeno al universo libertario. Nació ligado al Frente Renovador de Sergio Massa y a Graciela Camaño, quien fundó Tercera Posición en 2015. En 2023, el partido integró el lema Unión por San Luis del albertismo, pero ese mismo año cambió de camiseta: sirvió de paraguas para las listas de Abdala y Carlos González D’Alessandro. Un atajo perfecto para evitar peleas judiciales por el sello libertario y mantener estructura territorial.


El mecanismo es simple: un partido con personería vigente, con estructura territorial y sin conflictos judiciales, que permite competir sin depender de definiciones nacionales. En términos políticos, un vehículo disponible. En términos prácticos, un atajo.
Los Alberto, Massa y el reordenamiento K
El vínculo no es nuevo. Alberto Rodríguez Saá alineó al peronismo puntano con el kirchnerismo en 2018 (“Hay 2019”). En 2023, sectores de su espacio coqueteaban con Massa. Hoy, con el kirchnerismo rearmándose de cara a 2027 —Kicillof, Tolosa Paz, Massa y otros—, Rodríguez Saá y su hijo reactivan movimientos. Fuentes locales hablan de encuentros y señales hacia el armado nacional peronista. Tercera Posición, con su origen massa-camañista, funciona como puente entre el albertismo local y esas estructuras. Abdala, aunque por LLA, se beneficia del vehículo.

2023: la oferta que no fue (pero el efecto sí)
Circulan versiones consistentes en San Luis: Alberto ofreció a Abdala financiarle la campaña y que este compitiera en las elecciones a gobernador 2023 para fragmentar el voto opositor a Poggi. Por razones personales, Abdala optó tomar un perfil más bajo, se fue con Milei y ganó su banca sin dispersar mucha energía.
Cuando la Justicia puntana solicitó el embargó el sueldo de Abdala por una deuda impositiva de unos 45 millones de pesos, el senador denunció “persecución política”. Alberto Rodríguez Saá salió rápidamente a defenderlo. Los gestos valen más que los papeles.

Ese cruce entre libertarios y estructuras peronistas no es un hecho aislado. Forma parte de un movimiento más amplio que tiene como eje el regreso del albertismo. En las últimas semanas, Rodríguez Saá volvió a mostrarse activo, participando de encuentros con dirigentes locales y enviando señales hacia el armado nacional del kirchnerismo.
Rodríguez Saá ya había anticipado esa lógica en 2018, cuando lanzó la consigna “Hay 2019” en el congreso de La Pedrera, alineándose con el kirchnerismo. Ocho años después, el vínculo sigue vigente, aunque con matices. La idea de “deskirchnerización” que circula en algunos sectores convive con una certeza más pragmática: la confluencia será inevitable.

La contradicción es evidente y nadie la nombra en voz alta. El senador que representa a La Libertad Avanza —espacio que denuncia la “casta”— construye su candidatura provincial con un partido creado por Graciela Camaño, socia histórica de Sergio Massa, y un sindicalista gastronómico. Vuelve a aliarse con el caudillo que lo nombró ministro hace 17 años. Alberto, por su lado, mantiene canales con el peronismo que alguna vez lo contuvo. Nada de eso parece molestar cuando el premio es recuperar influencia en San Luis. Lo que no se dice es que este híbrido no busca renovación: busca revancha y protección mutua en un contexto donde avanzan quince causas judiciales contra sus exfuncionarios. La ironía es brutal: “el libertario” puntano necesitan al peronismo tradicional para sobrevivir.

En ese contexto, la reactivación política también puede leerse como un mensaje. No solo hacia el electorado, sino hacia quienes hoy tramitan esos expedientes.
En San Luis el mapa para 2027 ya se dibuja. Abdala arma su proyección, Rodríguez Saá (padre e hijo) mantienen peso, Poggi administra el presente y los sellos cambian de manos según la conveniencia. No es la primera vez.

Hay, además, un factor menos visible pero no menor. En la política puntana, las diferencias no siempre son ideológicas: muchas veces son personales. Abdala nunca se sintió cómodo en un lugar secundario frente a Poggi. Esa incomodidad —silenciosa durante años— hoy encuentra un canal de expresión política. Lo que se presenta como estrategia puede tener, en el fondo, una motivación más simple: equilibrar una relación que siempre lo dejó en desventaja. En San Luis, esas cuentas pendientes también juegan elecciones.




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