CERRO TINAJA: EL CENTINELA DE PIEDRA QUE CUSTODIA LA FE PUNTANA
Con 2.140 metros de altura, este imponente macizo —también llamado Cerro Bravo— se erige como el balcón natural más espectacular de Villa de la Quebrada. A sus pies descansa el histórico Vía Crucis de mármol de Carrara, uniendo la aventura del trekking con la profundidad de la devoción.

A solo 3 kilómetros de la localidad de Villa de la Quebrada, el Cerro Tinaja (o Cerro Bravo para los lugareños) se levanta como un desafío irresistible para los amantes de la naturaleza. Con su cima ubicada a 2.140 msnm, ofrece una de las panorámicas más completas de la provincia, permitiendo divisar desde la inmensa planicie del oeste hasta los espejos de agua de Potrero de los Funes y Cruz de Piedra.
Paisaje y Ascenso
El ascenso al Tinaja es una experiencia de inmersión en la biodiversidad sanluiseña. La vegetación del monte serrano domina el paisaje desde los 700 hasta los 1.300 metros, volviéndose más rala y exigente a medida que el aire se enfría en las alturas.
¿Cómo llegar a la cima? Existen dos vías principales para los aventureros:
- Sendero Histórico: Accediendo por la Ruta 9, en el tramo que conecta Nogolí con Río Grande.
- Por el Balneario: Subiendo por el lecho del arroyo del Carrizal, una opción ideal para quienes disfrutan del contacto con el agua.
Aunque el ingreso es libre y el camino se encuentra en buen estado, se recomienda encarecidamente realizar la travesía con un guía o baqueano, dada la complejidad del terreno serrano.

Un Vía Crucis único en el mundo
Lo que hace al Cerro Tinaja un lugar sagrado es lo que sucede a sus pies. Bordeando su ladera, se extiende un Vía Crucis de 1.400 metros de longitud que es orgullo de San Luis.
Inaugurado el 3 de mayo de 1952, esta obra maestra consta de 64 figuras de mármol de Carrara distribuidas en 14 estaciones. Las piezas, esculpidas por el italiano Nicolás Arrighini, fueron trasladadas en tren con apoyo del Ejército debido a su gran porte y valor artístico. Hoy, el Vía Crucis no solo es un sitio de oración, sino también una joya arquitectónica que atrae a fotógrafos y turistas de todo el mundo.
Ya sea por la superación física de llegar a su cumbre o por el recogimiento espiritual de recorrer sus estaciones, el Cerro Tinaja sigue siendo el gran guardián de la identidad y la fe de San Luis.



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